Semana III - 8 de agosto de 2022
Nestlé
Por
Pablo Castro
«Si no conozco una cosa, la investigaré» (Louis
Pasteur)
A
diferencia de la semana pasada, me desperté antes de la hora habitual. Tomé mi
celular y revisé la hora. Eran las cuatro de la mañana del primero de agosto.
¿Agosto? ¿A qué horas llegamos a agosto? ¿Cómo es posible que el tiempo pase
tan rápido y tan lento al mismo tiempo?
“Hablando
del tiempo, estoy justo” pensé, ya que debía estar antes de las siete de la
mañana en la universidad para completar mi bitácora de la segunda clase de
investigación social, la cual trabajé durante casi todo el domingo y, aun así,
me faltaban dos párrafos por agregar.
Realicé
mi rutina cotidiana y llegué cinco minutos pasada la hora estimada al salón de
la clase. Tomé asiento y me dispuse a ver la charla TED de Santiago Bilinkis
sobre las redes sociales. Aunque podría detallar mis principales hallazgos de
la conferencia, los apuntes clave ya están acotados en la bitácora anterior
(por si tú, estimado lector, quisieras darle una leída). Terminé, corregí y
pulí mi bitácora veinte minutos antes del inicio de la clase. En el tiempo
restante, adelanté un par de lecturas sobre la investigación cuantitativa y cualitativa,
tema a tocar en futuros párrafos.
La
clase inició, al igual que la semana pasada, con la lectura de las bitácoras de
mis compañeros. El profesor preguntó quiénes se ofrecían para ser leídos. “¿Me
lanzo?” pensé. “Sí… tal vez no sea una mala idea después de todo. ¿Qué tengo
por perder?”. No obstante, antes de terminar de pensar, ya dos personas tenían
la mano levantada. “Cáspita. Perdí mi oportunidad” me dije en voz baja.
Este minúsculo
suceso formuló dudas en mí ¿Por qué no alcé la mano antes que ellos? ¿Por qué
me detuve a pensarlo? ¿Habré sido el único? ¿Por qué los demás no la levantaron?
¿Habrá sido el temor o ansiedad de ser leídos? Según el profesor, cuando nos
leen en voz alta se ve la desnudez de nuestra alma. ¿Tenía pena o vergüenza de la
mía? ¿El resto de la clase también tendría estas sensaciones? ¿De dónde surge
el miedo a dar pena o lástima?
La
vergüenza frente a uno mismo, según Victoria Fernández Puig, psicóloga
sanitaria y colaboradora del centro Psicoemocionat, “es una emoción que aparece
cuando se nos ve, o pueden vernos, haciendo algo que consideramos que daña
nuestra apariencia… se muestra en un doloroso intento de esconderse, de
desvanecerse, de desaparecer de la faz de la tierra”.
Aunque
parezca como una emoción negativa y letal, no tiene por qué ser así. “De
vergüenza se sana atreviéndose a mostrar” comenta Victoria. “Supone reconocer,
concretar y señalar aquellos ideales que nos hacen sentir perfectos e
inadecuados…Esto implica detenerse, respirar, cesar en la huida y sentir”.
Yo no
sé cuánto tiempo me queda en esta vida y tampoco sé si quiero saberlo, pero sí
sé que, si quiero vivirla, debo aprender a arriesgarme y sentir, hacer algo
útil de la vergüenza o aprender de esta para mi crecimiento personal, y esto
aplica para actividades decisivas, como la presentación de un proyecto
empresarial, y cotidianas, como la lectura pública de un escrito para 29
personas. Citando a Ugo Foscolo, poeta y dramaturgo italiano: “Los hombres no
tienen más que dos frenos: la vergüenza y la horca”. Una frase cruda, mas
realista. La ventaja es que, si tenemos la calma y la voluntad, además de
proponérnoslo, podemos levantar el pie de uno de estos frenos, permitiéndonos a
nosotros mismos avanzar en el camino, siempre a nuestra propia y auténtica
manera.
Tras este pequeño estado de epifanía, me obligué a centrarme en los acontecimientos puntuales de la clase. Habían comenzado con la lectura de la primera bitácora, la cual estaba cargada de párrafos gruesos y directos, pero, al menos desde mi perspectiva, sin mucha relación a lo visto en la semana pasada. Tenía la expectativa de leer las reflexiones intrapersonales de la autora sobre la semana pasada, mas me topé con un análisis sobre la coyuntura actual de Colombia en relación con el oficio periodístico. No es lo que esperaba, pero, de cierta manera, fue refrescante leer algo de ese estilo.
Luego,
el profesor prosiguió con la segunda, la cual tenía como objetivo presentar una
reflexión sobre el uso de las redes sociales. Al igual que la primera, esta
también se caracterizaba por párrafos grandes y abundantes en información, mas
se diferenciaba en tener una redacción más personal y directa.
Tras la lectura de esta, procedimos con la última, la cual, a diferencia de las dos anteriores, se apegaba mucho más a los hechos ocurridos en la clase y no a reflexiones densas sobre temas específicos. Más allá de los hechos expuestos, no encontré posiciones personales o argumentos debatibles, pero eso no cambia que la redacción, organización y estilo tenían coherencia y funcionaban de forma orgánica entre sí, entregando información de forma más explícita sobre lo visto en la clase.
Después, el profesor nos preguntó qué sentíamos sobre nuestro trabajo tras leer las bitácoras. Varias miradas de confusión se cruzaron en el salón. ¿A qué se refería? ¿Qué debimos o no haber sentido? Él nos dijo que era normal sentirnos intimidados por el nivel de los escritos presentados, mas no había nada de malo en ello porque era algo normal cuando nos comparamos entre sí.
“La
comparación”, dijo el profesor, “es fundamental en el desarrollo de cada uno.
Así se garantiza el aprendizaje”. Para ilustrar su punto, el profesor usó a
Frank Shamrock, exparticipante reconocido de UFC. Shamrock decía que, para
asegurar el conocimiento y ser constante en el aprender, era vital reconocer al
enemigo de entre estos tres tipos: los más fuertes y superiores; los que están
a la par de nuestras capacidades; y a los que buscan aprender de nosotros. Según
el profesor, en la clase nos enfrentaríamos a personas con un nivel superior,
inferior o igual al nuestro. Sin embargo, me gustaría agregarle a esta
reflexión que está en nuestras manos decidir de qué manera aprenderemos o
batallaremos según nuestros objetivos en el corto, mediano y largo plazo,
La
competencia es algo inevitable, pero no necesariamente violenta o abrumadora. Según
mi perspectiva, estamos acostumbrados al resentimiento, a la envidia y a los
celos entre nosotros, sin olvidar a aquellos estudiantes vanidosos cuyo ego se
huele a kilómetros. Creemos que la competencia equivale a pisotear o desestimar
al otro para probar cuánto valemos. Contemplamos aprender para ser mejores,
pero solo de fuentes de autoridad o respeto consideradas lo suficientemente “dignas”
para enseñarnos. ¿A qué horas la universidad se convirtió en los juegos del hambre?
¿Hace cuánto este tipo de competitividad habita en nuestros corazones? ¿Por qué
buscamos demostrar cuánto valemos comparándonos con los estándares de otros?
Aunque
limite el tema a un marco exclusivo de interacción en un ambiente controlado
como lo es la universidad, esto no cambia el hecho de que, a partir de diversas
experiencias y vivencias, cada uno ha apropiado una visión diferente sobre la
competencia; sin embargo, creo que todas terminan por parecerse al desestimar
las posibilidades de aprendizaje de fuentes con nuestro mismo nivel o inferior.
Si fuésemos capaces de reconocer virtud en las fortalezas y debilidades del
otro, podríamos completar y consolidar las nuestras. Citando a Sun Tzu: “Conoce
a tu oponente, conócete a ti mismo y no pondrás en peligro tu victoria”.
La
mejor manera de convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos no solo es
reconociendo que no sabemos absolutamente todo, sino también la posibilidad de
aprender de cualquier persona en nuestra vida, sean cercanas o no, al observar
y analizar sus talentos, habilidades, conocimientos y dones, pero no desde la
envidia o rabia, sino desde la compasión, gratitud y amor.
Una vez se terminó la dinámica de la lectura de las bitácoras, el profesor nos inquirió sobre la diferencia entre dos tipos de investigación: la cuantitativa y la cualitativa. Al principio resaltamos un par de aspectos superficiales y propios de cada enfoque. Por ejemplo, mientras las grandes cantidades de información y el ser objetivo son características de la investigación cuantitativa, las cualidades de la información y la subjetividad son elementos clave de la cualitativa.
El
profesor nos indicó hacernos en parejas y realizar una presentación de cómo se
diferenciaban entre sí los dos enfoques según diez criterios distintos. Junto a
mi compadre Santiago Ospina, procedimos a realizar la presentación con base en
el “Metodología de la investigación” de Roberto Hernández. Allí encontramos una
gran cantidad de información útil, mas nos concentramos en los siguientes criterios:
|
Criterio |
Enfoque Cualitativo |
Enfoque Cuantitativo |
|
Realidad que se va a estudiar |
Objetiva única.
|
Subjetiva variable.
|
|
Objetividad |
Explicar, comprobar y predecir fenómenos
|
Comprender e interpretar fenómenos.
|
|
Lógica |
Deductiva. De lo general a lo particular. |
Inductiva. De lo particular a lo general.
|
|
Papel de los fenómenos. |
Fenómenos pasivos.
|
Fenómenos activos.
|
|
Uso de la teoría |
Ajustar sus postulados al “mundo empírico”.
|
Actuar como marco de referencia.
|
|
Hipótesis |
Se prueban, aceptan o rechazan.
|
Se generan durante o al final del estudio.
|
|
Diseño de la investigación |
Estructurado y predeterminado.
|
Abierto, flexible y cambiante
|
|
Naturaleza y tipo de datos |
Confiables y duros.
|
Profundos y enriquecedores
|
|
Forma de los datos para analizar |
Representación numérica y estadística.
|
Representación en textos, piezas audiovisuales y objetos personales. |
|
Principales criterios de evaluación |
Objetividad, rigor, confiabilidad y validez. |
Credibilidad, confirmación, valoración y transferencia |
Antes
de profundizar sobre los hallazgos de todas las parejas y las diferencias
determinadas en clase, me gustaría adentrarme un poco y analizar, desde distintas
fuentes no vistas en clase, los dos enfoques de investigación. Comencemos por
la investigación cualitativa.
Con
base en el libro “Una Introducción a los Métodos Cualitativos” de María Mayan, me
gustaría apuntar cuáles son las concepciones erróneas más frecuentes sobre el
enfoque cualitativo. Este no consiste en analizar superficialmente las
preguntas abiertas en un cuestionario, ni en la lectura de una historia en los
periódicos o en el uso de las transcripciones de una entrevista. ¿Por qué?
Porque estas actividades no involucran el análisis sobre la información, el
cual, sí o sí, debe de estar presente en este enfoque.
Ahora,
para definir la investigación cualitativa, me gusta la aproximación de Irene
Vasilachis en el libro “Estrategias de investigación cualitativa” sobre cómo es
imposible determinarla porque “en nuestros días, se presenta fragmentada”, ya
que “depende de cuál sea el enfoque” según la “presencia simultánea de
distintas orientaciones que difieren en cuanto a su desarrollo, presupuestos y
métodos”, determinando así “la imposibilidad de sostener que la validez de la
investigación cualitativa está ligada exclusivamente a una determinada forma de
hacer investigación”.
Sin
embargo, contrastando con esta definición más libre y relativa, Roberto
Hernández la define como el enfoque que “utiliza la recolección y análisis de
los datos para afinar las preguntas de investigación o revelar nuevas
interrogantes en el proceso de interpretación”. De esta manera, reconoce de
forma indirecta el carácter laxo y flexible de la investigación, además del
propósito u objetivo del análisis en pro de “describir, comprender e
interpretar los fenómenos, a través de las percepciones y significados producidos
por las experiencias de los participantes”.
Si me
preguntaran con cuál perspectiva del enfoque cualitativo me siento más afín, mi
respuesta sería el de Hernández y Mayan porque, desde mi perspectiva, aterrizan
el concepto de investigación cualitativa a un campo práctico y ejecutable. Me
considero un tipo metodológico y centrado en los procesos de ejecución; por
ende, si me ilustran cómo llevar a cabo un estudio que contempla la
subjetividad, autenticidad y credibilidad en la respuesta de los participantes
de forma ordenada, lógica, ejecutable y revisable, inevitablemente habrán
capturado mi atención e interés. Basta con ver cómo Mayan propone la siguiente
estructura para realizar y/o evaluar los reportes de investigación cualitativa:
1. 1. Introducción: Esta sección “debe iniciar mediante una
introducción al área del tópico, la formulación de la pregunta de investigación
y los objetivos o propósitos del proyecto”.
2. 2. Antecedentes: Consiste en “una sección breve o
comprensiva” con el objetivo de “revisar la información existente sobre el
tópico”.
3. 3. Definiciones: Los términos de uso deben de definirse
puntualmente. Si se llega a usar un término de uso infrecuente, es válido construir
un glosario
4. 4. Diseño de investigación:
a. Método: Se debe expresar de forma clara la
aproximación o método de investigación usado.
b. Estrategia de muestreo: Se debe detallar cómo se
determinó la muestra.
c. Contexto: Debe describirse de forma específica
incluyendo a los participantes y el lugar del estudio.
d. Recolección de datos: Aquí, el investigador debe
“explicar su rol en la recolección de datos”.
e. Análisis de datos: Se debe detallar cómo los datos
fueron analizados, cuáles fueron los procesos aplicados, cuáles son las bases
teóricas del estudio y cómo el investigador desarrolló las conclusiones.
5. 5. Rigor: Se “deben describir las razones que hacen al
reporte confiable y válido”, además de la “descripción de las perspectivas
teóricas que formaron el proceso de investigación”.
6. 6. Resultados: En esta sección se debe “incluir una
descripción de todas las categorías que resultaron del análisis, así como una
descripción de las relaciones entre las categorías”.
7. 7. Conclusión y recomendaciones: Por último, “el
investigador resume clara y concisamente sus hallazgos en la conclusión. Basándose
en ella hace recomendaciones para la acción futura”.
Pasemos
ahora al enfoque cuantitativo, el cual, según Hernández, “utiliza la
recolección de datos para probar hipótesis con base en la medición numérica y
el análisis estadístico, con el fin de establecer pautas de comportamiento y
probar teorías”. A diferencia de la investigación cualitativa, esta me es más
afín debido al orden y proceso que conlleva en sí. Es un enfoque lógico, claro,
objetivo y directo. Ojo, no busco desmeritar el análisis subjetivo y relativo
del enfoque cualitativo, mas sí resaltar, según mi perspectiva, cómo la
estructura precisa y definida le da a la investigación cuantitativa una ventaja
sobre este porque, al fin y al cabo, le permite ser más entendible y
comprensible para el investigador y los lectores.
Otra
característica interesante de la investigación cuantitativa la encontré en el
video de Foseca Journal of Communication, en el cual se menciona cómo este tipo
de enfoque permite “diferenciar las variables en función del papel que juegan
en la cadena causal”, permitiéndonos hablar de las “variables independientes,
de variables dependientes, de variables mediadoras… variables modeladoras…y
finalmente también… de las variables de control”. Esto demuestra que no solo se
trata de datos numéricos, medibles o estadísticos, sino de variables
condicionadas a su naturaleza y a cómo interactúan con las demás. Lo valioso es
comprender cómo podemos extraer más información de cualquier tipo de dato
objetivo si estudiamos cómo se desenvuelve, interactúa y afecta su entorno.
Mi
preferencia se da no por el contenido del enfoque, sino por la presentación de
la información. Como ilustré previamente, la investigación cualitativa puede
presentarse de forma ordenada, clara y directa, pero eso no garantiza la exacta
aplicación de esta estructura por parte de los investigadores. De igual manera,
existe la posibilidad de que un investigador fuerce la presentación de los
datos y resultados en una investigación cuantitativa con el propósito de ajustarla
a su voluntad y deseo. Un aspecto no mencionado por los dos enfoques es la
responsabilidad social y académica en el papel del investigador y su calidad
humana.
Según
Adriana Duque Franco, investigadora del Centro de Investigaciones de la
Fundación Universitaria del Área Andina, se percibe que el oficio de las
investigaciones está avanzando en Colombia, “pero aún existe una brecha entre
los beneficios de estos avances y la forma de compartirlos de manera equitativa
y democrática con los ciudadanos en general; no es muy claro en la práctica el
retorno a nuestras sociedades que redunde en mejor calidad de vida de los
ciudadanos”. ¿Qué se está haciendo al respecto para mejorar este panorama?
¿Cuáles actitudes, enfoques o actividades se han adaptado y ejercido desde la
docencia a fin de enseñarle a los futuros investigadores cómo y de qué manera impactan
a la sociedad y a ellos mismos desde su oficio?
Aunque
suene cursi, y según mi perspectiva, la formación en habilidades blandas y
apropiación de valores son aspectos que todo estudiante o profesional debe
aplicar en sus actividades laborales, no solo porque son características
solicitadas a gritos por el sector público y privado, sino también por la misma
sociedad cuando se trata de trabajos e investigaciones cuyos hallazgos pueden resaltar
amenazas, oportunidades, debilidades y fortalezas en distintos campos u objetos
de estudio. “La labor de un investigador debe ir más allá del interés por
publicar y ser citado, sin desconocer la importancia de esta actividad y el
impacto que logra el investigador en el plano personal, profesional,
institucional y social” comenta Adriana, resaltando cómo se debe revisar el compromiso
de los investigadores al ser “actores del sistema, con relación a normas
éticas, responsabilidad social y valores”.
Retomando los eventos de la clase, y tras terminado el tiempo de la actividad, el profesor nos invitó a socializar nuestros hallazgos por medio de una tabla de diferencias en la cual cada pareja colocaría una. Los aspectos clave encontrados por nosotros, los estudiantes, clase fueron los siguientes:
|
Enfoque Cualitativo |
Enfoque Cuantitativo |
|
Medir y probar |
Ver e interpretar |
|
Realidad única (positivista) |
Realidad relativa |
|
Datos “sólidos” y repetibles |
Datos “ricos” y profundos |
|
Resulta superficial para investigaciones complejas |
No permite la generalización y es difícil de
estandarizar |
|
Literal |
Inferencial |
|
Codificación |
Observación |
|
Representación numérica y estadística |
Representación en textos, productos audiovisuales y
objetos |
|
Marcos Iriarte |
Jorge Ramos |
|
In vitro |
In vivo |
|
Particularista |
Holístico |
|
Indagación deductiva |
Indagación inductiva |
|
Experimental/Cuasiexperimental |
Experiencial |
|
Objetivo |
Subjetivo |
|
Responde al qué y al cuántos |
Responde al cómo y por qué |
|
Estática |
Dinámica |
|
Variables |
Categorías |
Para finalizar,
vimos dos videos sobre el aprendizaje y la norma social con el propósito de
identificar los elementos cuantitativos y cualitativos en estos, además de reírnos
un poco.
¿Qué
me quedó de esta clase? Definitivamente una nueva perspectiva sobre el enfoque
cualitativo y cuantitativo, pero no solo respecto a sus contenidos o métodos,
sino también a cómo en sus diferencias es posible encontrar valor. Desde mi
perspectiva, la investigación es como Nestlé, una gran compañía con un amplio
portafolio de productos diferentes entre sí. La riqueza de Nestlé está en cómo resalta las virtudes de cada producto para posicionarlo
en el mercado, consolidando a su vez su posición como marca. Siguiendo esta
analogía, los dos enfoques actuarían como el Milo y los chocolates Wonka en
cuanto a que, independiente de las semejanzas que posean, las diferencias entre
sus objetivos, metas, propósitos, métodos, tipos de datos y naturaleza le dan
valor a cada una, además de nutrir de forma única y auténtica al oficio de la investigación,
dándole un gran peso, renombre y responsabilidad social, como el de Nestlé, en
nuestra sociedad.
Eso es
todo por hoy. Fin de la transmisión.
See
you space cowboy…
Referencias
Dialnet. (s.f.). Victoria
Fernández Puig. Recuperado el Agosto de 2022, de
https://dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=591787
Duque, A. (2010). El
compromiso del investigador: más allá de la publicación de artículos
científicos. Obtenido de
http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0124-81462010000200001
Fernández, V. (2000). Vergüenza
profunda, corrosión interna. Obtenido de https://institucional.us.es/revistas/themata/25/21%20fernandez%20puig.pdf
Foseca Journal of Communication. (s.f.). METODOLOGÍA
CUANTITATIVA. Recuperado el Agosto de 2022, de
https://www.youtube.com/watch?v=C677kdLS2BI&t=27s
Hernández, R. (2014). Metodología
de la investigación. México D.F.: McGraw Hill.
Mayan, M. (2001). Una
Introducción a los Métodos Cualitativos: Módulo de Entrenamiento para
Estudiantes y Profesionales.
Mundifrases. (s.f.). Ugo
Foscolo. Recuperado el Agosto de 2022, de https://www.mundifrases.com/frases-de/ugo-foscolo/
Vasilachis, I. (2006). Estrategias
de investigación cualitativa. Barcelona: Gedisa.
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