Semana IV - 15 de agosto de 2022

 

Oel Ngaati Kameie

Por Pablo Castro

Aquí vamos de nuevo

Aczino

 

Han pasado varios días desde mi última entrada en este blog ¿Habré perdido el toque? ¿Cuánta melancolía o agotamiento seré capaz de reflejar en las siguientes líneas? Ojo, escribir estos textos no significa dolor para mí, al contrario, lo veo como una terapia. No obstante, eso no quita el cansancio en mi cuerpo a la fecha en que redacto esta bitácora. De igual manera, también me sentía agotadísimo hace dos semanas hasta cierto suceso que me devolvió un trozo de vida en la clase de Investigación Social.

Recapitulemos rápidamente los hechos previos a la clase. Lunes 8 de agosto. Cuatro y diez de la mañana. Ya conocen la rutina: levantarse, hacer ejercicio, bañarse, arreglar el cuarto, comer algo y salir a la universidad. Tras un fin de semana cargado de estudio, proyectos y trabajo a más no poder, sentía cómo el mundo daba vueltas a mi alrededor, mareándome y distanciándome de la realidad. La abundancia de responsabilidades académicas y personales me drenaban el alma, pero no porque pudiesen o tuviesen la fuerza para hacerlo, sino porque yo lo permitía. En vez de nadar hacia la orilla, me sentía como Aquaman cuando se sumergía a las profundidades del abismo, sintiendo cómo la bengala se apagaba poco a poco por la presión del oleaje y la tormenta.



En ese estado tan desconectado de mí mismo llegué a salón. Al poco tiempo, la clase inició y, a diferencia de la anterior sesión, ofrecí mi texto como voluntario para la lectura de las bitácoras. No sabía por qué, pero sentía la necesidad de ser leído. Había trabajado en esa bitácora durante más de una semana, enfocándome no solo en redactar y analizar los sucesos ocurridos en la clase pasada, sino también en plasmar parte de mí en cada reflexión y cuestionamiento. Quería aprovechar cada tilde, coma, punto y palabra para elaborar un texto coherente, sólido y, principalmente, armonioso con mis energías.

“Todos tenemos nuestras palabras contadas” me dijo un profesor en el colegio alguna vez, sugiriéndonos invertirlas y darles un buen uso para crear los mensajes más auténticos y reales posibles. Ya sea para bien o para mal, esta noción se ha quedado conmigo, motivándome o recordándome a siempre tratar de ser lo más fiel a mí mismo en mis escritos y habla. Citando a Gabriel García Márquez: “Mientras más transparente es la escritura, más se ve la poesía”.

El profesor abrió mi lectura y les pidió a dos compañeras el favor de leerla. Mientras ellas lo hacían, yo solo podía pensar en cuán vulnerable e indefenso me sentía ante los pensamientos de mis compañeros. “Comunicar es poner en común” solía decir el profesor, y en ese momento sentía cómo ponía parte de mí en la clase de Investigación Social, mas sin saber cómo recibirían mis párrafos críticos y personales. ¿Les generaría fastidio o chocaría de alguna manera? ¿Sentirían antipatía hacia mi redacción? ¿Cómo recibirían mis ideas? ¿Las acogerían o desmenuzarían por completo? En medio de esas dudas, me surgió una algo peculiar al parecer inspirada en una canción de Maná: ¿Desde cuándo a mí me vale lo que piensen de mí?

Según Patricia Ramírez, doctora en el Departamento de personalidad, evaluación y tratamiento psicológico de la Universidad de Granada, además de experta en la psicología deportiva, “nos afecta la opinión de los demás porque nos hace replantearnos nuestros esquemas sobre cómo somos. Nos gusta que el mundo esté controlado, y cuando alguien se refiere a nosotros de una manera que no hemos contemplado, nos saca de nuestro control”. Por otro lado, según la BBC, “En este mundo tan crítico -y en momentos hasta sentencioso- a menudo estamos tentados a proyectar una imagen nuestra perfecta. Y es que los humanos estamos programados a ser conscientes de la manera en la que otros nos perciben”.

¿Por eso me sentía tan alterado o necesitado de la posible aprobación de la clase? Incluso ¿qué rayos esperaba que aprobaran? ¿Los hechos ocurridos durante la sesión? ¿Mis conexiones intertextuales con otras fuentes de información? ¿Las reflexiones de los análisis y cuestionamientos planteados a lo largo de la bitácora? ¿O, tal vez, mi bitácora como una unidad significativa, teórica, sincera y significativa?

En retrospectiva, sí sentí la necesidad de la validación o afirmación por parte de mis compañeros para confirmar si mi esquema o modo de escritura era válido y, sobre todo, real. Más allá del límite de palabras o la cantidad de párrafos desarrollados, escribo para ser visto y sentirme vulnerable cuando comunico parte de mi en mis ideas y prosa. Yo, independiente de mi estado emocional o anímico, escribo para transmitir emociones, energía y, principalmente, vida; ergo, si no percibo, siento o veo algún tipo de reacción o retroalimentación por parte de cualquier espectador de mis textos, siento que fracasé no solo como estudiante de comunicación, sino como ser humano.

¿Debería cambiar estos comportamientos a fin de desapegarme de la necesidad de recibir validación por los demás? Definitivamente. Sería algo sano para mi vida aprender a reconocer mi propio esfuerzo y merito, pero sin cerrar la puerta a los comentarios, sugerencias y aportes de cualquier persona dispuesta a darme una mano. Citando nuevamente a Patricia Ramírez: “La aprobación que necesitas es la tuya, pero no está de más escuchar a quien bien te quiere”.

Tras finalizada la lectura de mi bitácora, me quedaron claras dos cosas: primero, debo revisar los textos antes de enviarlos para corregir errores ortográficos pequeños pero fastidiosos; y, segundo, ser leído trae consigo un aire fresco porque abre la puerta a sentirse visto, aunque sea por un par de minutos. Citando a William Nicholson: “Leemos para saber que no estamos solos”. No sé si a mis compañeros les importe o no, tal vez al profesor sí, pero sí me gustaría agradecerles porque no me hicieron sentir frío o vacío durante la lectura de mi escrito, sino vivo y acompañado. Ese simple acto fue el que me devolvió un trozo de vida lo suficientemente fuerte para motivarme a encarar el resto de los desafíos de la semana.

Regresando a los eventos de la clase, una vez finalizada la lectura de mi bitácora seguimos con la de una amiga. Su estilo era detallado y preciso. Pulcro y específico. Cuidado y fino. Se sentía la autenticidad detrás de sus palabras. En lo personal me gustó aterrizó los conceptos de investigación cuantitativa y cualitativa mediante ejemplos del contexto colombiano, haciendo una analogía con el DANE, el cual ejemplificaba el enfoque cuantitativo, y La Pulla, siendo esta la representación del enfoque cualitativo. Entre las ideas planteadas por ella, quisiera resaltar una capaz de conectarse con los temas relacionados a la necesidad de sentirse aceptado: “El proceso de estímulos y respuestas y que la conducta es aprendida desde el medio ambiente. Una persona aprende mediante la observación de las consecuencias del comportamiento de otro. Se puede decir que es instinto básico de supervivencia ya que a nadie le gusta sentirse rechazado en su entorno, en una vista general, por eso seguimos las “reglas sociales” como lo diría la sociología”.

Debido a la extensión de las dos bitácoras expuestas, no alcanzamos a leer una tercera. Más bien, el profesor planteó la siguiente pregunta: ¿Cómo se mide la competitividad de las universidades para posicionarlas entre sí? El número de egresados, el puntaje en el Saber Pro, la cantidad de estudiantes y el perfil de los docentes fueron algunas de las respuestas más mencionadas por los estudiantes, pero no necesariamente las correctas. “Lo que más pesa a la hora de medir la competitividad de una universidad -dijo el profesor- son las publicaciones”.

Según la Pontificia Universidad Católica del Perú, una publicación es el “resultado de actividades de investigación, cuyo objetivo es aportar al desarrollo de un área científica, técnica o humanística determinada”, la cual se puede difundir por medio de libros, actas, artículos, revistas, etc. Esta, a su vez, puede dividirse en tres categorías:

1.     Publicación arbitrada: Esta somete sus contenidos a la evaluación de pares y expertos en el tema.

2.     Publicación no arbitrada: Los criterios de revisión de calidad no suelen ser explícitos, limitándose a una revisión de estilo.

3.     Publicación indizada: Esta “ha sido sometida a un proceso de selección y análisis previo por parte de los servicios de indización para asegurar que sus contenidos cumplan con criterios de calidad”.

Mientras el profesor nos presentaba la base de datos Scopus (la cual detallaré más adelante), no pude evitar preguntarme por qué las investigaciones determinaban la competitividad de las universidades. Desde lo que he aprendido en la carrera de Negocios Internacionales en asignaturas como Economía Internacional, la competitividad es la capacidad de una empresa para crear e implementar estrategias competitivas y mantener o aumentar su cuota de productos y/o servicios en el mercado de forma. Según la revista CEPAL, entre los factores determinantes de la competitividad de una compañía destaca “la capacitación técnica del personal y los procesos gerenciales-administrativos hasta las políticas públicas, la oferta de infraestructura y las peculiaridades de la demanda y la oferta”. Si estos aspectos eran mundialmente reconocidos como factores clave en la consolidación de la competencia de las empresas ¿por qué, en el caso del sector de la educación superior, las publicaciones eran el factor más influyente en la competitividad de las universidades? ¿Qué las hace tan importantes?

Según el artículo Importancia de las publicaciones académicas: algunos problemas y recomendaciones para tener en cuenta de la Universidad de Los Lagos, las publicaciones “son la viva representación de la generación de conocimiento, proceso que constituye uno de los principales roles que debe cumplir una universidad”. Más aún, “las universidades por su propia naturaleza son organizaciones de altos niveles de producción de conocimiento científico; y por lo mismo, es incuestionablemente relevante que esta labor de investigación se conozca fuera de la institución que la origina y la mejor manera de alcanzar tal propósito es la publicación… Es innegable que mientras mejor sea el conocimiento que se publica, mejor será la docencia que se entrega a los ciudadanos y mejores probabilidades de progreso y desarrollo tendrán los respectivos países”.

Las publicaciones son como el agua de la mar extraída de las plantas de desalinización. Pasa por un proceso largo y completo, pero al final se transforma en un bien beneficioso para el humano cuando se consume. La producción de conocimiento es vital y necesaria a fin de consolidarnos como sociedad, encontrar soluciones a problemáticas actuales, aprovechar las oportunidades para fomentar el bien común y preservar el ecosistema en que habitamos.

Como comentaba previamente, el profesor nos presentó la plataforma Scopus, la cual, según la Biblioteca Sant Joan de Déu, “es una base de datos bibliográfica iniciada en 2004, de resúmenes y citas de artículos de revistas científicas”. Esta “contiene, aparte de artículos, más de 3.700 revistas indexadas… más de 210.000 libros y más de 8 millones de actas de congresos, más de 8 millones de documentos… también incluye “Articles in Press” de más de 5.500 títulos, y cubre 40 idiomas”. En otras palabras, esta es “LA” base de datos.

El profesor nos ilustró cómo utilizar la sección de affilations para encontrar información sobre la cantidad de publicaciones realizadas por instituciones de educación superior. Motivado por mi curiosidad, busqué a la Universidad de La Sabana y a otras universidades reconocidas. Estos fueron mis hallazgos:


 








Puede parecer injusto comparar el desempeño de una universidad tan joven como La Sabana con otras de gran recorrido e historia como Harvard y Oxford. No obstante, el propósito más que acotar cuánto nos falta en materia de publicaciones es destacar a qué debemos aspirar como futuros profesionales e investigadores. Tanto La Sabana como Stanford, Yale, Oxford, Los Andes y La Nacional tienen algo en común: están compuestas por estudiantes competentes y con diversas habilidades académicas, duras y blandas. Todos tenemos el potencial para producir conocimiento de, por y para nosotros mismos, independiente de si contamos o no con el apoyo de nuestra comunidad, gobierno, e institución.

Citando a Winston Churchill: “El esfuerzo continuo, no la fuerza o la inteligencia, es la clave para desbloquear nuestro potencial”. ¿Suena cursi? Es muy probable, mas no cambia el hecho de que está en nosotros esforzarnos y hacer algo útil por la humanidad con las herramientas, talentos y conocimientos disponibles, creando nuevos en el camino. Es cuestión de arriesgarse, trabajar duro y dar ese salto de fe, siendo fieles a nosotros mismos y en el propósito mayor del bien común. Como dijo Joyce Meyer: “El potencial es un tesoro invaluable, como el oro. Todos tenemos oro escondido dentro, pero tenemos que cavar para sacarlo”.

Tras buscar y comparar las publicaciones realizadas por varias instituciones, el profesor nos enseñó cómo Scopus también contenía información sobre profesionales, académicos y teóricos. Esta base de datos ilustraba cuántas publicaciones había hecho cada autor y cuántas veces había sido citado en otras publicaciones, resultando en el cálculo de su índice H. Según la Universidad de Chile, “es un sistema propuesto por Jorge Hirsch, de la Universidad de California, para la medición de la calidad profesional”, el cual “representa un indicador para evaluar la producción científica de un investigador”, haciendo el balance entre el número de publicaciones y las citas recibidas.

Una vez terminamos de explorar la plataforma Scopus, pasamos a ver las presentaciones de etnografía y etnografía virtual por parte de dos grupos de estudiantes.

El primer tema por presentar fue el de etnografía, entendida como el método de investigación cualitativa en que los investigadores, según María Mayan, autora del libro Una introducción a Los Métodos Cualitativos, “se introducen ellos mismos en un escenario de grupo para aprender acerca de la cultura de ese grupo”. De esta manera, como dicta Roberto Hernández en Metodología de la investigación, se buscarían “producir interpretaciones profundas y significados culturales” a fin de “describir, interpretar y analizar ideas, creencias, significados, conocimientos y prácticas” de sistemas sociales.

Entre las ideas expuestas por el grupo, destaco las definiciones de relativismo cultural y etnocentrismo; el primero hace referencia a pensar los aspectos de la cultura de otro grupo según sus propios patrones culturales y perspectiva, además de tener la mente abierta a aprender de estos, mientras que, el segundo, se comprende como criticar de forma despectiva la cultura de otro grupo social desde la propia cultura de uno. Por otro lado, (re)conocí dos aspectos clave de esta metodología que, de cierta manera, alguna vez escuché en clases de negociación, pero bajo otra perspectiva. En primer lugar, está la figura de “el portero”, el cual nos ayuda como investigadores a introducirnos al grupo a estudiar, así como a entrar en círculos sociales de proveedores o clientes potenciales en el caso de los negociadores; y, en segundo lugar, el diario de campo, o negotiation paper como se le dice en las negociaciones, cuyo propósito es servirle de herramienta al investigador para el registro de observaciones, acciones, acotes, ideas, datos e información del grupo observado para su futuro análisis y formulación de conclusiones.

A medida en que avanzaba la exposición me daba cuenta cómo son de similares la etnografía y los métodos de negociación al enfocarse en el acercamiento humano entre dos partes no solo en pro de un objetivo o fin, sino también para la creación de relaciones sociales. Según Saúl Castillo, reportero del portal web Rotary, “al tener relaciones sociales, también disponemos de condiciones favorables, como lo son la estabilidad y la durabilidad, cualidades de las personas con éxito”. Es más, “las relaciones se crean entre personas que concuerdan en valores y cultura, creando un vínculo que conlleva a triunfar en lo personal y empresarial”.

Citando a Aristóteles: “El hombre es un ser social por naturaleza”. Por ende, es viable ver cómo la necesidad de aproximarse a otros y formar relaciones está presente en diferentes campos como la investigación social y los negocios internacionales. Tal vez, solo tal vez, si priorizáramos la creación, desarrollo y cuidado de relaciones profesionales e intrapersonales en el día a día, podríamos crecer como personas en la academia y cotidianidad, además de fortalecer los lazos con nuestros seres queridos, acceder a oportunidades únicas en la vida y, lo más importante, aprender sobre los valores, intereses, acciones y actitudes de otros, ya sea desde nuestra perspectiva o poniéndonos en sus zapatos.

Una vez terminada la primera presentación, la cual concluyó con el caso de la misteriosa desaparición de Michael Rockefeller en una expedición a Papúa Nueva Guinea mientras buscaba contactarse con una tribu caníbal, pasó el segundo grupo a exponer sobre la etnografía virtual, definiéndola como “una metodología de investigación cualitativa, interpretativa y parcial al estudio de las culturas y comunidades en línea formadas a través de las comunicaciones dadas por una computadora o dispositivos móviles”.

Este método, según el grupo expositor, se suele confundir con la netnografía, concepto totalmente desconocido para mí, debido a la participación de ambos exclusivamente en entornos digitales. Su diferencia radica en el enfoque de investigación. Mientras la netnografía posee un enfoque cuantitativo al buscar los medios o métodos de recolección de información de datos y estadísticas en el mundo online, la etnografía virtual tiene un enfoque cualitativo al observar, según María del Rocío, doctora en Sistemas y Ambientes Educativos de la Universidad Veracruzana, y Genaro Aguirre, maestro en Comunicación por la Universidad Veracruzana, “las relaciones sociales, cognitivas, afectivas que se dan en el ciberespacio” debió a la incorporación de las TIC en los aspectos socioculturales de los usuarios.

Este grupo, para finalizar su exposición, propuso un debate entre dos posibles temáticas: las expectativas sobre el nuevo gobierno de Gustavo Petro o la apropiación del Pride Month por parte de Disney. Opté por el segundo tema no solo porque me agote la discusión política actual (gracias a traumas con estudiantes de ciencias políticas y derecho), sino porque encuentro más interesante analizar cómo los realizadores de contenido audiovisual buscan representar realidades o mensajes auténticamente suyos y transmitirlos a la sociedad a través de sus producciones mientras las juntas directivas manejan un doble interés donde la principal prioridad es obtener utilidades y aumentar su dominio en el mercado.

En lo personal, me encanta discutir y debatir este tipo de problemáticas. Tal vez por eso solté algo parecido a un monologo en clase haciendo hincapié en la idea previamente expuesta, llegando a la conclusión de que Disney, como compañía e industria, es hipócrita al priorizar su estabilidad financiera y reputación en el mercado internacional en vez motivar la creación de producciones auténticas, reales y con corazón capaces de reflejar a cada miembro de la sociedad con el propósito de hacerlos sentir acompañados y representados; en otras palabras, darles ese trozo de vida que significa ser visto.

Tras este debate, el segundo grupo realizó un Kahoot para comprobar cuánto habíamos aprendido de ellos. Para cerrar el profesor nos preguntó a cada uno qué habíamos aprendido en la clase, además de recomendarnos ver Avatar, de James Cameron, para el desarrollo de un taller sobre la etnografía, el cual ya está publicado en ese mismo blog por si tú, estimado lector, quisieras darle una ojeada.

¿Qué me quedó de esta clase? La lectura de las bitácoras, las publicaciones académicas, la etnografía y la etnografía virtual tienen algo en común: ver al ser humano. No me refiero al acto limitado por el sentido de la vista, sino a la visión como una experiencia multisensorial de interactuar y decodificar al otro ser para identificar sus valores, pasiones, creencias, virtudes y esencia; en otras palabras, ver, si es posible, el alma del otro. Cuando vemos realmente a las personas, no sólo somos capaces de aprender de ellas o de formar vínculos intrapersonales, sino también les brindamos un espacio seguro para sentirse vistos, escuchados y acompañados, dándoles así (¡díganlo conmigo!) un trozo de vida.

Así que ya saben, cuando quieran decir un mensaje de afirmación, cariño o aprecio a alguien amado, no se queden en un simple “te amo”, sino vayan más allá y díganle “Oel Ngaati Kameie”, lo cual se traduce desde el lenguaje Na´vi de Avatar como “te veo”.

Normalicemos ver realmente a los seres que nos rodean, ya sea desde el oficio de la investigación, los negocios internacionales, las publicaciones académicas o en las incursiones a lunas ricas en cultura y naturaleza.

Eso es todo por hoy. Fin de la transmisión.

See you space cowboy…

Referencias

http://www.eraseunavezqueseera.com/2019/09/04/frases-escritores-sobre-escribir/

https://blogs.elpais.com/plena-mente/2016/09/por-que-nos-afecta-la-opinion-de-los-demas.html#:~:text=Nos%20afecta%20la%20opini%C3%B3n%20de%20los%20dem%C3%A1s%20porque%20nos%20hace,nos%20saca%20de%20nuestro%20control.

https://www.bbc.com/mundo/noticias-38293784

https://www.lifeder.com/frases-de-lectura/

https://manuelacurrea.blogspot.com/2022/08/semana-3.html

https://investigacion.pucp.edu.pe/glosario/publicacion-academica/

https://www.cepal.org/sites/default/files/publication/files/45005/RVE129_Medeiros.pdf

https://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-34292015000400014#:~:text=Las%20publicaciones%20acad%C3%A9micas%20en%20revistas,realizadas%2C%20se%20pueden%20presentar%20determinados

https://bibliosjd.org/2018/01/24/scopus-que-es-para-que-sirve/#.YwP0kXbMK3A

https://www-scopus-com.ez.unisabana.edu.co/affil/profile.uri?afid=60087109&offset=1&sid=af4c253d0ce059c5ba54e83b89aafea1&origin=AffiliationNamesList&txGid=34250ff4713ccc7e9d5d3387a79d7f82

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https://www-scopus-com.ez.unisabana.edu.co/affil/profile.uri?afid=60026851&offset=1&sid=3c00af3054308af494a717e8bdbb39de&origin=AffiliationNamesList&txGid=ba36f94d5bf219bebab0aec3d180e90e

https://uchile.cl/informacion-y-bibliotecas/ayudas-y-tutoriales/indice-h

https://expandetumente.com/70-frases-sobre-el-potencial-humano/

file:///C:/Users/machi/OneDrive%20-%20Universidad%20de%20la%20Sabana/8VO%20Semestre%20Prro/Invest%20Social/LECTURA%202.pdf

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https://www.crsannicolas.org/las-relaciones-sociales-factor-clave-de-exito

http://scielo.iics.una.py/pdf/academo/v5n2/2414-8938-academo-5-02-179.pdf

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https://www.canva.com/design/DAFIdUu4kpU/dzzL7UpubsExXwAkRnv0PA/edit

https://www.redalyc.org/journal/316/31639397004/html/

 

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