Semana V - 22 de agosto de 2022

 Exp.

Por Pablo Castro

Necesaria es la experiencia para saber cualquier cosa

Séneca

¿Por qué escribir? ¿De dónde sale la necesidad de hacer tal cosa? ¿Debería ser una obligación? ¿Por qué puede llegar a ser una de las actividades más complejas? ¿Cómo se debería escribir? ¿Con algún propósito u objetivo personal en mente? ¿O acaso para realizar una simple tarea y salir del paso?

Estas dudas me invadían el lunes 22 de agosto de 2022 a las tres de la mañana mientras me hallaba frente a un bosquejo casi vacío de mi bitácora 4, mi taller sobre la película Avatar y la presentación conjunta que tenía con mi compadre Santiago Ospina. Estaba en shock. No sabía qué escribir. Sentía el peso de mi respiración y párpados aumentar con el paso del tiempo. Debido a la irresponsabilidad de varios (ex) compañeros y situaciones fuera de mi control, había pasado toda la semana anterior casi derecho para levantar proyectos de énfasis con varios equipos de trabajo. ¿Es relevante esta información? Solo para darle contexto a la situación: estaba totalmente colapsado y fuera de sí. Por ende, no solo me faltaban las fuerzas para pensar y escribir, sino esa motivación, razón o inspiración propia para hacerlo. Me sentía drenado, frío y vacío, pero, sobre todo, frustrado.

El no poder o tener qué escribir era decepcionante y sentía, de cierta manera, que era por mí culpa. Todo recaía en mí y merecía pagar por mi insuficiencia ¿Suena esto dramático? Definitivamente, pero qué culpa no se siente así cuando uno más vulnerable está. No busco dar lástima o pena relatando lo sucedido, sino ilustrar cómo esto le pasa a cualquiera cuando menos se lo espera. ¿A quién le conviene tener una crisis de ansiedad en plena semana de parciales y sustentaciones? A nadie, mas no cambia el hecho de que esto sucede y nos duele a cada uno de forma personal y propia.

¿Por qué inicio mi bitácora de esta manera? Porque quisiera darle un uso más allá de ser una simple tarea semanal y satisfacer las expectativas del programa de la clase; esto lo hago por mí y aquellos que sientan cómo la frustración se les trepa en el día a día. No tengo como propósito volverme algún tipo de gurú, profundo y reflexivo; más bien, quiero ser un joven casual y proveedor del siguiente mensaje: La frustración siempre va a estar y, tarde o temprano, se intentará apoderar de nosotros, mas está en nuestras manos cómo la apropiamos y abrazamos a fin de hacer algo útil con ella.

Citando a Julie Connor: “La frustración es una flecha direccional importante. Te muestra a dónde ir para avanzar. Y de qué alejarte”. Sin la frustración, sería imposible retarnos, encontrar nuestras debilidades, aceptar las dolencias y avanzar. Como dice Bruce Lee: “Sin frustración, no descubrirás que puedes hacer algo por tu cuenta. Crecemos a través del conflicto”.

¿Me he vuelto un maestro en aceptar esta emoción? Aunque le haya encontrado una solución la semana pasada, la respuesta es no. Me queda un largo camino por recorrer. No obstante, siempre existirá la posibilidad de sobreponerse a ella y a sus complicaciones. Recordando las palabras de un antiguo mentor: “Cuando te sientas en tus mejores o peores momentos, mírate al espejo y repítete: “Esto también pasará”. Ningún momento es eterno. Asume los que te toca vivir. Sólo así podrás disfrutar tus éxitos y fortalecerte en tus errores”.

Tras digerir un poco la frustración en mi cuerpo, opté por ser honesto conmigo y reconocer que no podía con todos los pendientes. Entre las tres tareas, elegí la presentación con Santiago porque él confiaba en mí y quería demostrarle mi respeto dándole un uso a mis energías pesadas en pro de nuestro trabajo en equipo. ¿Es este un momento cursi? Definitivamente. Sin embargo, es útil para recordar una frase de Leo Buscaglia sobre cómo, en momentos de crisis, “sólo tú puedes ser el juez final en la determinación de lo que es correcto para ti”, siendo en este caso lo correcto para mí ser leal a Santiago, aceptar mis límites y dar la cara al profesor admitiendo mis fallas e incumplimiento.

Trabajé en la presentación durante casi toda la madrugada hasta las 6 y media de la mañana, apenas para alistar todo y salir a la universidad. Llegué faltando 15 minutos para la clase, me senté y me concentré en mi respiración. Mientras llegaban los otros estudiantes al salón, no podía evitar verlos y pensar quiénes habrán pasado por una experiencia similar o más densa en silencio durante el cierre del primer corte. ¿Cuántos se tragarán sus dolencias o preocupaciones? ¿Quiénes las dejarán salir? ¿De qué manera? Para ser una universidad preocupada por el bienestar de los estudiantes, siento que le hace falta fomentar en las asignaturas trabajos, proyectos o cátedras relacionadas a la gestión, cuidado y autocontrol de las emociones en picos de presión académica porque, citando a David Caruso, “la inteligencia emocional no es lo opuesto a la inteligencia, no es el triunfo del corazón sobre la cabeza, es la intersección de ambas”.

Para las 8 y 15 de la mañana, inició la clase con la lectura de dos bitácoras. En la primera, Rafael Saavedra, el autor, hizo un análisis detallado sobre el filme Avatar y cómo se veían impresos en este los elementos de la etnografía, metodología de investigación cualitativa. Sin embargo, lo que realmente me cautivó fue cómo todo su escrito terminó relacionándose con una frase conocida de Jorge Ruiz de Santayana: “Quien no conoce su historia está condenado a repetirla”. Como menciona Rafael (más conocido en la clase como El Rafa), “en el presente, el humano vive bajo las consecuencias de nuestros antepasados. Si no aprendemos de estos errores, muy seguramente nuestros descendientes repetirán las acciones que hoy en día repudiamos. De lo contrario, seguiremos haciendo cosas de humanos”. Aunque el objetivo del ejercicio de la bitácora sea relatar y analizar lo sucedido en clase, me impresiona cómo el escribir da pie a la formulación de reflexiones personales de cada autor, dándole identidad a sus ideas y haciéndolas visibles para el salón.

Tras finalizar la primera lectura de El Rafa, proseguimos con la bitácora de Iván Castiblanco, la cual, según mi perspectiva, se sintió más poderosa y real a comparación de otros textos expuestos en la clase. Es más, tal sería la riqueza en la sinceridad y transparencia del escrito que el profesor interrumpió la lectura un par de veces para destacar el trabajo y la valentía de Iván al sobreponer sus posibles temores y poner su texto en el común de la clase. Entre las virtudes de la segunda bitácora, concuerdo con el profesor sobre cómo destaca la capacidad de Iván de captar pequeños pero valiosos detalles respecto a los sucesos de la semana anterior, relacionándolos con un análisis crítico y auténticamente personal como se evidencia en el siguiente fragmento: “lo más satisfactorio que se llevó a cabo en esta exposición fue el debate de la posesión de Petro y de Disney Pride porque es importante fomentar los espacios de pensamiento y las universidades deben ayudar a los estudiantes a saber pensar y argumentar, además, es importante tener en cuenta que las personas somos diferentes y tenemos posturas y pensamientos diferentes que son importantes debatirlas, por medio de argumentos, en espacios de conocimiento como son las universidades”.

Una vez terminamos de leer la segunda bitácora, el profesor procedió a hacernos un quiz sobre las cuatro lecturas del primer corte, las cuales se enfocaban en la investigación cualitativa y cuantitativa. Si tú, estimado lector, quisieras ver un análisis a profundidad sobre estos enfoques de investigación, te invito a leer las bitácoras de la tercera semana de mis compañeros con el propósito de conocer conceptualmente de qué se trata la investigación cuantitativa y cualitativa, además de sus reflexiones propias sobre el tema.

Después del quiz, el profesor empezó a resolver el taller sobre la etnografía en Avatar. Este lo puedes encontrar en los blogs de los estudiantes de la clase, incluido el mío. Fue interesante ver cómo en la película cada personaje es un reflejo de ciertas ideologías presentes tanto en la investigación etnográfica como en la sociedad actual.

·       Jake Sully reflejando el rol del investigador.

·       La dra. Grace reflejando el papel de la ciencia en la investigación.

·       El coronel Miles reflejando el militarismo y la violencia.

·       Parker reflejando el capitalismo y sus intereses maquiavélicos.

·       Neytiri reflejando el rol del “portero”.

Asimismo, el profesor acotó de forma más precisa los términos relativismo cultural y etnocentrismo, ejemplificándolos con escenas de la película. El primer concepto se puede comprender como el deseo de aprender sobre otras culturas entendiendo cómo no hay ninguna mejor o superior a las demás, ejemplificándose durante el “montaje de entrenamiento” de Jake a medida que abre su mente y aprende de los patrones culturales de los Omaticaya. Por otro lado, el etnocentrismo consiste en referirse despectivamente hacia otras culturas, principalmente desde el lenguaje, siendo el coronel Miles y Parker los exponentes de esta nefasta actitud por medio de diálogos como "¡Sully, Sully! Solo averigua qué quieren esos simios azules. Ya intentamos...darles medicamentos, educación...Caminos... ¡Pero solo les gusta el fango!" o “Mira, Sully, quiero que aprendas a estos salvajes desde dentro, quiero que te ganes su confianza. Necesito saber cómo forzar su cooperación o golpearlos duro si no lo hacen”.

Debido a las precisiones y acotes del profesor respecto a la etnografía en la película, no pude evitar preguntarme si había una correlación entre la antropología, la cual estudia la diversidad de las realizaciones socioculturales del ser humano según la Asociación de Antropología del Estado Español, y el séptimo arte. Nunca pensé que Avatar, una película de mi agrado, pero no preferencia, fuese capaz de tener tanta profundidad y contenido en su historia. Ergo, el origen de mi duda.

Según la Universidad de los Andes, “la relación entre antropología y cine se remonta a la aparición de la cámara misma, como máquina de producción de imágenes y sonidos”, configurando “unas prácticas políticas y poéticas de la representación que han marcado esta historia”. En otras palabras, “el cine mismo es un fenómeno antropológico en tanto lenguaje y objeto cultural”. Por otro lado, según el portal web Nota Antropológica, la relación entre estos dos se enfoca en el cine antropológico, “un archivo visual del mundo y una forma en la que se preserva de la diversidad cultural de las comunidades y el punto de vista de los investigadores” para “comprender las comunidades, sus relaciones sociales, la cultura y la historia”. Entre los filmes destacados de estos géneros están Nanook, el esquimal, ilustrando la vida de una familia inuit que habita la bahía Hudson, Canadá; First Contact, narrando el primer contacto con un grupo nativo del altiplano de Papúa Nueva Guinea; The Nuer, profundizando en una sociedad africana asentada en Sudán dedicada a la ganadería; y Tire Dié, el primer documental argentino en abordar los problemas cotidianos de la población vulnerable del barrio Santa Fe.

A partir de esta información, vemos cómo el cine puede permitir un diálogo sociocultural entre el espectador y el director de una película al representar comportamientos, patrones, creencias y valores de una comunidad pocas veces vista o reconocida dentro de nuestra sociedad. Ya sea por medio de un documental o una historia de ficción, se pueden transmitir las voces y experiencias de los grupos sociales, dándole la oportunidad al espectador de reflexionar sobre los contenidos representados desde una perspectiva afín al relativismo cultural, aprendiendo de las culturas presentes en el mundo y cómo pueden relacionarse con su vida.

Una vez terminada la socialización del taller de Avatar, el profesor procedió a explicarnos el trabajo para el segundo corte: realizar una salida de campo a un lugar capaz de sacarnos de nuestra zona de confort. Él mostró ejemplos de salidas intensas, particulares y únicas como ir a un prostíbulo en el barrio Santa Fe, participar en piques ilegales, viajar a Armero y solicitar servicios de contacto metafísico con seres espirituales como ángeles. Cada historia era más interesante e impactante que la anterior. No podía creer cómo a los anteriores estudiantes se les ocurrieron ideas tan locas y, aun así, acordes al propósito de la clase, demostrando cómo era un trabajo difícil y complicado, pero no imposible. ¿Qué procede ahora? Buscar “porteros” a lugares únicos, extraordinarios, “visajosos” y totalmente fuera de lo común, además de un alto chance de supervivencia, claro está.

Luego de compartir más información sobre las salidas de campo por medio blogs pertenecientes a estudiantes anteriores, comenzaron las presentaciones entre las cuales figuraba la mía con Santiago. El primer grupo rápidamente se apoderó de nuestra atención, iniciando con una actividad peculiar, mas acorde a su tema: la fenomenología. Según ellos, se entiende como un “tipo de investigación cualitativa que estudia y describe la esencia de la experiencia humana vivida”. Retomando a la actividad propuesta, esta consistía en limitar las capacidades de interacción y comunicación de tres voluntarios en relación con un contenido audiovisual expuesto a fin de identificar sus experiencias y cómo podrían transmitirlas según sus condiciones.

Tal era el compromiso y dominio del grupo sobre el tema que tenía a todo el salón enganchado al punto de perder la noción del tiempo. Entre toda la información expuesta, me gustaría resaltar los siguientes puntos:

·       La fenomenología busca descubrir el significado de un fenómeno para varias personas.

·       Los resultados surgen de los datos.

·       Requiere interpretación y abundante disposición por parte del espectador.

·       En vez de crear un modelo fenomenológico, se optó por crear el diseño fenomenológico, el cual consiste en explorar, describir y comprender lo que los individuos tienen en común según sus experiencias con un determinado fenómeno.

·       El diseño fenomenológico contempla que los participantes compartan categorías en común y relacionadas al fenómeno en cuestión.

·       Estamos acostumbrados al diseño narrativo, el cual se enfoca en la sucesión cronológica de eventos.

·       La escritura es clave para la fenomenología a fin de tener un registro de las experiencias de cada participante y tener en claro las fuentes involucradas en la investigación.

Para cerrar la presentación, mostraron una escena de El príncipe de Egipto y otra de Avatar: la leyenda de Aang. El propósito de estos clips eran ejemplificar cómo Moisés y Zuko se conectaban con la experiencia vivida de los pueblos reprimidos por parte de los reinos dominantes. Nuevamente, me sorprendí al ver cómo se relacionaba la investigación social con los medios audiovisuales; más aún, ver cómo el análisis de las experiencias le da forma y sentido al desarrollo de los personajes en sus mundos ficticios, además de impactar en nosotros como espectadores, es increíble porque le da una riqueza y profundidad impresionante a las narrativas de los dos productos audiovisuales.

En lo personal, nunca le había dado prioridad a analizar las experiencias intrapersonales de cada uno en relación con las de otros; en el fondo, me enfocaba en vivirlas y sentirlas. A partir de la presentación, me quedó más claro cuán importante es desglosar las experiencias de los demás y revisarlas con lupa para encontrar posibles similitudes o diferencias entre sí, identificando patrones, oportunidades, fortalezas y debilidades en la vivencia de un determinado fenómeno. Citando a Pierre Teilhard De Chardin: “No somos seres humanos con una experiencia espiritual. Somos seres espirituales con una experiencia humana”. Si nos damos la oportunidad de estudiar esa “experiencia humana” en nuestros círculos sociales, tal vez seamos capaces de integrarnos y cohesionar más a nuestra comunidad, apoyándonos mutuamente y creciendo de forma simultánea al entender cómo se viven los fenómenos desde los zapatos del otro.

La presentación cerró con una dinámica parecida a la de un concurso: si contestabas una pregunta bien, podías ganarte un dulce o un trozo de pizza. A esas alturas, faltaban 6 minutos para el cierre de la clase. La presentación había durado casi una hora, pero debido a la actitud y fluidez del grupo el tiempo no se notó. La clase terminó con un fuerte aplauso (bien merecido) por parte del salón a los expositores.

Sin embargo, antes de irme había algo por hacer: reconocer mis fallos ante el profesor respecto a la entrega de la bitácora 4 y el taller de Avatar, mas con la esperanza de obtener una oportunidad para redimirme. Fui directamente al puesto del profesor y le expuse puntualmente todo lo mencionado al principio de este texto, enfatizando en cómo mi prioridad era demostrarle mi interés y compromiso hacia la clase a través de un extenso y detallado trabajo, pero que eso solo sería posible si me daba el chance de enviarle los dos textos durante la semana. Afortunadamente, aceptó y me extendió el plazo hasta las 2:00 p.m. del miércoles. En ese momento, sentí cómo un aire fresco me recargó por completo. Hoy en día, puedo decir que logré publicar mis dos escritos justo en el plazo estipulado, por si tú, querido lector, quisieras darle una pasada.

¿Qué me quedó de esta clase? La crisis de frustración en la madrugada, la lectura de las bitácoras, Avatar, las salidas del campo y la fenomenología tienen algo en común: la experiencia. Citando a John Dewey: “La naturaleza de la experiencia está determinada por las condiciones esenciales de la vida”. Desde mi perspectiva, la vida se trata de apropiarnos de nuestras experiencias en el día a día buscando aprender de cada detalle de estás y entendiendo cómo impactan en nosotros. Los fenómenos, los cuales pueden ser una subida repentina o una dura caída, son parte de la travesía épica de cada uno, presentándose en cualquier lugar y a cualquier hora, dejando en nuestras manos qué tanto les permitiremos definirnos o apoyarnos para alcanzar nuestros objetivos, nuestro propósito y, tal vez, algún día, nuestra autorrealización.

Eso es todo por hoy. Fin de la transmisión.

See you space cowboy…

 

Referencias

ASAEE. (2020). ¿QUÉ ES LA ANTROPOLOGÍA? Obtenido de https://asaee-antropologia.org/antropologia/que-es-la-antropologia/

Cameron, J. (Dirección). (2009). Avatar [Película].

Castiblanco, I. (21 de Agosto de 2022). Investigar es salir de la zona de confort. Obtenido de https://ivancamilocastiblanco.blogspot.com/2022/08/semana-4.html

Corbin, J. (27 de Noviembre de 2016). ​Las 75 mejores frases de Inteligencia Emocional. Obtenido de https://psicologiaymente.com/reflexiones/frases-inteligencia-emocional

Expande Tu Mente. (2022). 70 Interesantes Frases Sobre La Frustración. Obtenido de https://expandetumente.com/70-interesantes-frases-sobre-la-frustracion/

Grau, J. (Enero de 2005). Antropología, cine y refracción. Los textos fílmicos como documentos etnográficos. Obtenido de https://www.ugr.es/~pwlac/G21_03Jorge_Grau_Rebollo.html

Nota Antropológica. (2021). Antropología visual y Cine antropológico ¿Cuál es la diferencia? Obtenido de https://www.notaantropologica.com/antropologia-visual-y-cine-antropologico-cual-es-la-diferencia/

Saavedra, R. (20 de Agosto de 2022). Humanos haciendo cosas de humanos. Obtenido de https://rafaelsaac.blogspot.com/2022/08/semana-4.html

Sarmiento, I. (7 de Julio de 2022). Las 90 mejores frases de experiencia. Obtenido de https://psicologiaymente.com/reflexiones/frases-experiencia

Universidad de los Andes. (2022). Antopología y Cine. Obtenido de https://educacioncontinua.uniandes.edu.co/es/programas/antropologia-y-cine

Universitas Miguel Hernández. (25 de Agosto de 2014). 5 películas etnográficas imprescindibles. Obtenido de https://masterantropologiapractica.umh.es/2014/08/25/5-peliculas-etnograficas-imprescindibles/

 

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